El 13º programa de MasterChef Uruguay tuvo una clase magistral con nuevas e innovadoreas técnicas, un desafío de cajas misteriosas, muchos nervios y emoción, y un nuevo eliminado.
En la primera parte del programa, los ocho aspirantes que seguían en carrera recibieron una clase magistral a cargo de Ignacio "Chachi" Reborati, chef del Instituto Crandon Gastronómico, sobre técnicas de vanguardia, cocina tecno-emocional o molecular. Se trata de una técnica muy especial, que busca sorprender, tomando ciertos principios de la ciencia y la tecnología.
Luego de la clase magistral, los participantes debieron aplicar lo aprendido utilizando dos técnicas: nitrógeno líquido y espuma en sifón. En 75 minutos, tuvieron que practicar, preparar sus platos y presentarlos aplicando la técnica delante del jurado -incluyendo a "Chachi" Reborati-, que evaluaría la creatividad, la innovación y el sabor de los mismos. Sin duda, esta fue una de las pruebas más difíciles y solo dos participantes lograron subir al balcón. El resto debió enfrentar una nueva prueba de eliminación.
Allí los esperaban las cajas misteriosas, que contenían objetos que inmediatamente los remitieron a España. La consinga fue preparar un clásico de la gastronomía española con productos de Tienda Inglesa: 4 tipos de tapas diferentes -una frita, una con pan, una con productos de mar y otra enteramente libre- en apenas 60 minutos. Bajo mucha presión y nervios, los cinco participantes cocinaron y presentaron sus platos, que fueron probados uno a uno por Sergio, Lucía y Laurent.
Finalmente, cuando solo quedaban dos participantes, que habían estado por debajo del nivel de sus compañeros en la prueba, el jurado dio su veredicto, eliminando a uno de los grandes candidatos de la competencia.
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