PREPARACIÓN
Pelar y cortar las cebollas en pluma.
Luego caramelizar las cebollas con manteca. Este proceso consiste en liberar el azúcar propio de la cebolla y cocinarlo a baja temperatura. Lleva tiempo y paciencia. ¡Es súper importante no apurar y subir el fuego o se quemarán!
En una olla grande (ideal si es de base gruesa tipo las de hierro fundido) colocá 2 partes de la manteca total, 2 cucharadas de aceite de oliva y las cebollas cortadas en pluma. Cociná a fuego bajo revolviendo seguido y cuidando que no se quemen.
Pasados unos 15 minutos, cuando las cebollas estén blandas pero blancas aún agregá el resto de la manteca y 2 cucharadas más de aceite de oliva.
Agregá 1 cucharada de sal, las hierbas frescas y seguí cocinando por 15 minutos más. Vas a llegar a un punto en que las cebollas estén transparentes y amarronadas. Cremosas. Súper suaves.
Ahora vas a subir el fuego, agregar el vino blanco seco y desglasar.2 De esta manera la preparación va a absorber el sabor de todos los jugos que estén en los bordes y en el fondo de la olla.
Cociná por 5 minutos burbujeando. Agregá el agua caliente y bajá el fuego.
Tapá la olla y cocinala a fuego bajo por 20 minutos.
Rectificá la sal y agregá mucha pimienta negra.
Retirá las hierbas y apagá el fuego.
Precalentá el horno a 200 grados. Tostá las rodajas de pan y untalas con manteca. Cubrilas con abundante queso gruyer rallado. Colocá la sopa en un recipiente que pueda ir al horno (puede ser la misma olla si es apta para horno). Colocá las tostadas de pan sobre la sopa y llevalo al horno. Retiralo cuando el queso esté dorado y burbujeante.
Serví cada porción con una tostada.
INGREDIENTES
Sopa
100 g de manteca
4 cucharadas de aceite de oliva
6 cebollas grandes
1 cucharada de sal
2 ramitas de tomillo fresco
2 hojitas de laurel
1/2 taza de vino blanco seco
2 litro de agua
Pimienta negra, cantidad necesaria
Tostadas
4 rodajas de pan blanco artesanal
2 cucharadas de manteca
200 g de queso gruyer